
Ha sido un día realmente extenuante, mi cabeza ha viajado a mil, todo el santo día pensando: Me van a llamar, estoy seguro que me van a llamar... al rato: No me van a llamar si no me llamaron hasta ahora es porque definitivamente no me van a llamar.
Así estuve todo el día maquinando como una bestia, hundido en la desesperación, creando expectativas, tejiendo futuros posibles, imaginándome con la chomba roja, con el aire acondicionado, con la sonrisa al frente, siendo un leal empleado, atadísimo al sistema, me imaginé ochenta mil veces, entrando al local, muy feliz... el día de pago.
Ese día que uno no tiene que esforzarse por sonreírles a los clientes.
Iban pasando las horas, y solo eso, no pasaba nada más que horas, ya entrada la tarde, al fin sonó el teléfono... era mi suegra, es increíble como le van dando crédito estas mujeres a esa fama que tanto les han adjudicado.
Salí a laburar, tarde, agarré la viola, el morral, afiné la viola, busqué el colgante y me fuí a los bondis.
Al ratito nomás, apareció un mensaje en el teléfono, era mi vieja.
Hoy los de Garbarino, vinieron a mi casa a eso de las ocho de la noche a sacarle una foto a la puerta de mi casa, vinieron solo a eso, a sacarle la foto para corroborar donde vivo, llamaron por teléfono para pedir permiso para sacarla y se fueron.
Mañana ya es viernes es el último día estipulado para que me llamen, si mañana no me confirman que tengo el laburo, no hay vuelta atrás, espero por el bien de todos, que después de:
Sacarme sangre, clavándome una aguja que duele, poco pero duele, osea que me han hecho sufrir los desgraciados
Hacerme análisis de orina, con tres horas de retención de líquidos, lo cual fue un karma porque me levanté tarde y no hice durante 15 horas,
Electro cardiograma que te hace cosquillitas en los tobillos
Agarrarme los testículos, hacerme mirar para un costado y toser.
Un trámite en tribunales que me llevó 4 horas y media un día y una hora el otro.
Sacarme placas posando como un salame, como si fuera para un cuadro renacentista.
Dos entrevistas, empilchado con saco y corbata, con treinta y cinco grados.
Molestar a todos los que me tuvieron de empleado para preguntarles si fui bueno, y si me fuí porque yo quise o porque era medio loquito.
Y Ahora fotografiar mi casa.
Espero por mi bien, y el suyo que me llamen para laburar, porque si no, creo que va a ser una tragedia griega esto.